• mariaanselmi

La actividad física en la tercera edad y sus beneficios

Por Ali Pellicer

Para nadie es un secreto que el llevar una vida saludable reduce las posibles repercusiones que pueda conllevar el hecho de llegar a la tercera edad; recordemos que este proceso es inevitable y que forma parte del ciclo de vida de todos.

Uno de los factores más importantes a la hora de llevar una vida sana corresponde al hecho de realizar actividades físicas que contribuyan al mantenimiento de muchos factores físicos que se pierden durante la vejez.

Durante esta estadía es importante aclarar varios cambios físicos a nivel muscular, respiratorio, cardiovascular y óseo.

Respecto a lo muscular, la perdida ocurre desde muy temprana edad. Se estima que desde los 20 años, si no se lleva una vida activa y de ejercicio pleno, la masa muscular al llegar a los 70 años se reducirá entre un 30 y 40%. Por ende, para el mantenimiento de esta fuerza o masa muscular, así como la capacidad de contar con una fuerza adicional y reserva muscular, parte del hecho de mantener un hábito de realización física que se realice de manera sistemática para reducir su influencia al mínimo.

Actividades como los abdominales y flexiones (en sus diversas formas) contribuye a la ganancia de masa muscular.

Las funciones respiratorias (al igual que la muscular) decrece desde muy temprana edad, aproximadamente 40% al llegar a los 80 años de edad. Tengamos en cuenta que la capacidad de reserva, nuestros hábitos y el volumen corporal afectan el ingreso de aire a nuestros pulmones. Por ello, la realización de ejercicio no solo contribuye a mantener el ingreso de aire a nuestro cuerpo, sino que es posible mejorarla con los años y evitar su reducción, siendo este cambio más ameno para las personas.

Actividades para controlar la respiración, tales como la natación y la meditación, son solo una de las tantas maneras de permitir respirar de manera consciente y ampliar nuestro repertorio respiratorio.

Sin duda el área más preocupante al llegar a esta edad es a nivel cardiovascular. Al llegar a la vejez pueden ocurrir con más frecuencia diversas enfermedades la hipertensión arterial, los accidentes cerebrovasculares, infarto del miocardio e insuficiencia cardíaca. Estas enfermedades pueden ocurrir en el proceso de un envejecimiento “normal”, aunque se ven aumentadas las posibilidades de que ocurra al tener, sobrealimentación, exceso de sales, falta de nutrientes necesarios y poco ejercicio.

Como pueden suponer, la realización de “cardio” colabora con la pérdida de grasas innecesarias para el cuerpo, reducción de los niveles de sal en el cuerpo y en conjunto con una dieta balanceada, contribuye a que se reduzcan las posibilidades de que ocurran estas enfermedades; por ello, trotar, correr y hacer rutinas es esencial para este caso.

Por último, a nivel óseo ocurre que la mayoría del calcio perteneciente a nuestros huesos, se reduce a la mitad, lo que facilita la posibilidad de que al tener pequeños resbalones y caídas, se incrementen las posibilidades de fracturas en estos.

El buen mantenimiento de una rutina de ejercicio, así como una actividad física, mantiene las articulaciones y huesos más flexibles, produciendo mayor cantidad de colágeno en el cuerpo y disminuyendo las probabilidades de tener problemas en este aspecto. El simple estiramiento aeróbico y anaeróbico mejora esta flexibilidad en los huesos y articulaciones.

Como pudimos observar, la ejecución de una buena actividad física contribuye a que las personas que se encuentren en cualquier ciclo de su vida se mantengan, y en muchos casos, mejoren su funcionamiento físico general de manera constante. Si al llegar a la tercera edad, tienes el hábito de realizar rutinas de ejercicio, los beneficios que obtendrás serán sumamente notables y generará como consecuencia, mayor estabilidad en los diversos ámbitos de la vida diaria, sobretodo el emocional y el personal.


0 vistas

+58-212-264-3354

+58-414-247-3170

Derechos reservados Hogar La Ponderosa. Desarrolado por: